Las guarradas de los creyentes.

Cabe decir, que la imbecilidad humana no tiene límites de tiempo ni espacio. A lo largo de los siglos siempre ha recurrido un mal que no perdona ni permite a otros perdonar, ese mismo es el fanatismo.

De todas las clases lo hay, pero el más intenso, sangunario y voráz que existe es el fanatismo religioso. Por esto; muchos han muerto y sacrificado todo por nada. Esa nada es una promesa de un mundo más allá del mundo, un reino inexistente y que es imposible a toda lógica. El famoso más allá vuelve idiota a cualquiera bajo esa promesa de inmortalidad, promesa que nunca será cumplida. El universo es misterioso, pero la vida eterna en un más allá no es uno de sus misterios sino una invención humana que hace a adultos comportarse como niños pero; con un salvajismo incalculable.

Un par de casos:

Miembros de la comunidad religiosa Nueva Jerusalén quemando y destruyendo una escuela porque la virgen les dijo en una visión que era cosa del demonio.

El vengador calvo, un hombrecito de cabeza brillante con una de las psicopatías más antiguas y despiadadas conocidas contra los niños.

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