EL BANCO DEL VATICANO, LA SANTA CORRUPCIÓN DEL DINERO (INSTITUTO PARA LAS OBRAS DE RELIGIÓN O – I.O.R.)


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Es bien sabido por todos que el Vaticano maneja sus propias finanzas, que curas, cardenales y demás personajes de dicha corporación ostentan una seguridad de alto secreto respecto a sus dineros gracias a éste.  También es sabido que a nombre del mismo se tejen historias de corrupción y luchas por el poder, de blanqueamiento de dineros de drogas y que participan en la venta de armas y compran acciones de bolsa a nombre de terceras corporaciones o grupos en varios países de economías fuertes.
Pues bien, el historial de manchas negras es amplio pero conocido por muy pocos. Lo poco que se sabe, nunca a producido resultados que beneficien a la justicia. Nunca. El Vaticano y sus cofrades son expertos en la prestidigitación, las mentiras y la demagogia; que siempre les ha permitido salvar el gaznate más de una vez con toda seguridad.
Por ello, he hecho un recopilatorio de algunos de los más famosos casos donde esta santa institución ha tenido un mal día.


Caso Sindona

En la década de los 60, el primer gran escándalo sacude al IOR debido a su relación con la Banca Privata Finanziaria del banquero siciliano Michele Sindona.
El IOR poseía el 24,5% de esa banca y a petición del papa Paolo VI, Sindona participa en la modernización del banco vaticano y es autorizado para gestionar las inversiones extranjeras del país.
Pocos años después salen a la luz los vínculos de Sindona con la mafia y los movimientos de capital entre el IOR y Sindona a paraísos fiscales.
Desplomado su imperio bancario y recluido en la cárcel de Voghera, el financiero siciliano muere a causa de un café envenenado.

Caso Marcinkus


El arzobispo estadounidense Paul Marcinkus fue nombrado presidente del IOR en 1971.

En 1971, el arzobispo estadounidense Paul Marcinkus fue nombrado presidente del IOR a pesar de no tener ninguna formación profesional en el sector.

En 1972, a pesar de que el IOR poseía el 52% de la Banca Católica del Veneto, Marcinkus decide ceder el 37% de las acciones al Banco Ambrosiano dirigido por Roberto Calvi.

A esta decisión le siguieron una serie de protestas de los obispos venetos y del entonces obispo Albino Luciani (quien luego se convertiría en el papa Juan Pablo I).

En protesta, cerraron sus cuentas en la banca del Veneto.

Banco Ambrosiano

En 1982, diez años después de las acciones de Marcinkus, el colapso del Banco Ambrosiano se convierte en uno de los escándalos que más han ensombrecido las cuentas vaticanas.

Se trata de uno de los casos de fraude más grandes de Italia, en el que desaparecieron casi US$1.300 millones en préstamos a empresas fantasma en América Latina.

El Vaticano se ve salpicado por el escándalo -o más precisamente el director del IOR, Marcinkus- por haber proporcionado cartas de crédito para los préstamos.

Sin embargo, su director logra evadir la justicia sólo gracias a la extraterritorialidad de la que goza la Ciudad del Vaticano.

En tanto, Calvi -que escapó del país con un pasaporte falso- fue hallado poco tiempo después ahorcado bajo el puente Blackfriars en Londres. En sus bolsillos llevaba cinco kilos de piedras y ladrillos y US$11.700.

A pesar de que se presentaron cargos contra cinco personas, todos fueron absueltos después de un juicio.

 
Calvi fue hallado ahorcado bajo el puente Blackfriars (Frailes Negros) en Londres.
El banco Vaticano nunca admitió ninguna responsabilidad por el colapso del Ambrosiano. Pero una comisión conjunta entre la Santa Sede y el gobierno de Italia admitió una responsabilidad moral en la quiebra.
En 1984, el IOR otorgó una contribución voluntaria a los acreedores del Ambrosiano por US$406 millones.

Marcinkus murió en 2006 y siempre proclamó su inocencia. Su figura inspiró al personaje del arzobispo Gilday en la cinta “El Padrino III”, de Francis Ford Coppola.

Consejo vigilancia

Justo tras los escándalos del Ambrosiano, en 1989, el papa Juan Pablo II, modificó el estatuto que regía a la banca vaticana y dejó el control a un Consejo de Vigilancia conformado por cinco cardenales y un Consejo de Sobreintendencia compuesto por cinco laicos y un director general.

Todos responden directamente al papa. A su cabeza designa a Angelo Calota.

En 1993, el escándalo de corrupción política conocido como Tangentopolis en Italia y el suicidio de dos investigados: Gabriel Cagliari y Raul Gardini por el denominado caso Enimont, vuelve a poner los reflectores judiciales en las cuentas del banco vaticano.

Ambos, Cagliari y Gardini, tenían cuentas en el banco vaticano.

Sin embargo, como una entidad que no tiene sucursales en tierras italianas y protegida por el Concordato, el IOR sólo responde a solicitudes del Ministerio del Exterior, así que su explicación oficial fue que “el IOR no conocía el origen del dinero”.

LA COMUNIDAD EUROPEA LE EXIGE TRASPARENCIA AL BANCO DEL VATICANO.
A raíz de tantos casos conocidos y por conocer, la Comunidad Europea le exigió al Banco del Vaticano, mejorar sus métodos de lucha contra la corrupción y garantizar la contínua transparencia de sus dineros.
En una evaluación realizada a esa corporación, de los 16 puntos de la evaluación; sólo pasó y raspando 9 de los puntos de interés. Esto indica que seguirán pendientes de su mejoría en la calificación y que deberán realizar reformas internas y posiblemente una supervisión “independiente” (no se sabe de qué manera puede serlo).
Y todo esto se lo podemos agradecer al buenito del ex – mayordomo del papa.
Fuente de mis notas: 

 

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